Modernismo

Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX.
El modernismo es, ante todo, un arte decorativo. Su actitud decorativa es tan radical que en otros países el modernismo se llama art decó, estilo moderno, Sezessión o Art Nouveau.

Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista como los rupturistas (realismo o impresionismo). 
El modernismo no se ocupó de la pintura más que en su dimensión de escenas decorativas que complementan a la arquitectura. El modernismo se caracteriza por la ostentación decorativa. Trabaja, fundamentalmente, la vidriera y el papel pintado, así como el cartel para espectáculos. Es un arte comprometido con la revolución industrial. 

  • La vidriera es lo más característico de la pintura modernista. Utiliza colores planos, cristales grandes y vidrieras de poco peso. 
  • El papel pintado, reproducido en grandes cantidades por la industria, se usó para recubrir las paredes, y algunos pintores modernistas se ocuparon de él. El modernismo es un arte muy caro, al que sólo podía acceder la burguesía, y por lo tanto refleja el gusto burgués. Se caracteriza por el color, la fantasía y la riqueza, con un toque esnob y hortera.
  •  El cartel es el otro gran motivo modernista. Sirve para anunciar los espectáculos a los que asiste la burguesía, pero también de propaganda política e ideológica, y de anuncio de productos industriales. El gran cartelista es Toulouse-Lautrec, que ejercerá su influencia durante mucho tiempo.


 



Predominan los temas naturales, flores y pájaros que se repiten a lo largo del plano, los motivos japoneses, los arabescos y las formas contrastadas.

Caracteristicas
  • Inspiración en la naturaleza y el uso profuso de elementos de origen natural.
  • Uso de imágenes femeninas en actitudes delicadas y gráciles, con un aprovechamiento generoso de las ondas en los cabellos y los pliegues de las vestimentas (drapeado).
  • Actitud tendente a la sensualidad y a la complacencia de los sentidos, llegando hasta el erotismo en algunos casos.
  • Libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean éstos de pura fantasía o con inspiración en distintas culturas, como por ejemplo el uso de estampas japonesas.

De los grandes pintores modernistas Gustav Klimt es el más representativo: El beso, La espera, La primavera, Judith. 

  


 Pero también están  
Egon Schiele: Mujer con dos niños

      Franz von Stuck: La guerra

Alfons Mucha: Medea




Henri Jacques Edouard Evenepoel:
El español en París


Theodore van Rysselberghe: La lectura



 
 Aubrey Beardsley: ilustraciones para libros,

                             
William Morris: La reina Ginebra

Henry Clemens van de Velde


     En España destacan Ramón Casas: etiqueta de Anís el mono, Cabeza de un bandolero, La carga, cartel de Codorniú,
 



Santiago Rusiñol: Jardín de Aranjuez, Escaleras del Generalife, 


Joaquín Sunyer: Paisaje de Mallorca, 

Hermenegildo Anglada i Camarasa: En el baile, Joan Brull: Las ninfas, Ricard Canals: Un palco en los toros, Xavier Gosé: Señoras con sombrero, José María Sert i Badia y Miguel Utrillo. La mayoría de ellos son catalanes, ya que el modernismo arraiga, sobre todo, en Barcelona.



Pintores tratados de forma individual dentro del Modernismo:

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